La corta vida laboral del deportista profesional

La corta vida laboral del deportista profesional

Hay títulos que lo dicen todo y éste de arriba es uno de ellos. La vida laboral de un deportista profesional es corta. Es una máxima que todo aquel que se dedique al deporte de modo profesional, lo sabe.

Y además no suele haber dos Messis, ni dos Cristianos, ni dos Rafa Nadal, ni dos Fernando Alonso, ni dos Pau Gasol, ni dos Froome… Ellos son los ‘elegidos’ dentro del deporte, pero no tienen clones. Son irrepetibles. Así que si uno no es ninguno de ellos y es deportista profesional puede que su vida laboral dure bastante poco.

Dicho ésto, si usted tiene un hijo que ama el deporte y está pensando en dedicarse de modo profesional al fútbol, tenis, baloncesto, golf, coches, motos o cualquier otra disciplina deportiva, debería decirle que podría dejar de trabajar antes de los 30 años. Si uno lo piensa, puede ser hasta preocupante. ¿Qué hago con mi vida hasta los 65 años si mi vida laboral se acorta tres décadas antes? Seguramente, tener un ‘plan B’.

Porque, como hemos comentado, los casos de deportistas profesionales que llegando a la cima de sus respectivas carreras ganan millones de euros son los menos.

Si su hijo quiere ganar dinero en la vida y está en la disyuntiva de elegir entre ser jugador de fútbol y aspirar a ser como Messi, o estudiar Ingeniería de Telecomunicaciones, dígale que lo segundo. Eso no quiere decir que tenga que quitarle la ilusión de su vida. Pero si tiene una buena cabeza además de buenas piernas, mejor que estudie. O si puede, mejor ambas.

Tener unos altos ingresos en el mundo del deporte está sólo al alcance de unos pocos privilegiados. La mayoría tienen que trabajar muy duro y sacrificar muchos años de su vida para alcanzar sus metas. Y luego, no ganan el dinero de un ingeniero de telecomunicaciones.

Así que el deportista profesional ya cuenta con un hándicap desde que comienza su carrera: el tiempo.

Invertir las ganancias

Por eso es tan importante contar desde el principio con un buen asesoramiento financiero.  ¿Qué hacer con unos ingresos que van a durar unos pocos años? La respuesta la tiene el asesor. Él sabe cómo hacer rentables los euros…

¿Y en qué se puede invertir las ganancias? Pues eso depende del interesado y de sus gastos. Hay quienes invierten en un negocio familiar, otros que ponen en marcha su propio negocio, y los hay que dejan que el asesor trabaje con los fondos de inversión. Con éstos últimos siempre hay un riesgo, porque depende de variables. El mercado bursátil está detrás y siempre fluctúa.

El deportista profesional manda y el asesor dispone. Y aquí entra en juego si el jugador quiere apostar alto o bajo. En el primer caso, se puede invertir en fondos de renta variable que funcionan según se mueve el mercado. Pero habrá deportistas que apuesten sobreseguro para no perder. Y para eso están los fondos de renta fija.

Lo ideal es un modelo mixto. Una cartera modelo para un deportista profesional podría ser un 30 por ciento en renta variable y un 70, en fija. Pero claro, todo es relativo. Porque no es lo mismo que el deportista profesional esté en la élite que si no lo está. Lógicamente, el riesgo en el primer caso es menor. Digamos que le puede doler menos perder dinero. Todo funciona en función de los ingresos.

La gestión financiera es por tanto vital en un deportista profesional con una vida laboral corta. Imaginemos que usted es deportista de élite y gana unos 2.000 euros al mes. Eso hace un total de 28.000 euros (si tiene dos pagas extra al año). Pensemos durante cuánto tiempo va a ganar ese dinero… Si su vida laboral dura 10 años, estamos hablando de que ganará unos 300.000 euros mientras trabaje como deportista profesional. Eso son unos 50 millones de las antiguas pesetas, o lo que es lo mismo lo que puede valer una casa nueva. ¿Es mucho o es poco? Pues eso depende del cristal con el que se mire. Una vivienda nueva suele ser la mayor inversión que se hace en una economía doméstica…

En el ejemplo anterior no hemos contado con los beneficios que puede obtener el deportista profesional en concepto de publicidad o patrocinios, marcas, etc. Pero la idea es reflejar la importancia de hacer una buena gestión de esos ingresos y sobre todo, dónde se van a invertir para conseguir una buena rentabilidad en el futuro.

Es importante tener en cuenta que un deportista profesional es un trabajador que tiene una peculiaridad con respecto a otros: el tiempo. Esa vida laboral corta obliga a moverse con más rapidez y sobre todo, acertar.

Siempre hemos insistido en la importancia de contar con un buen representante o asesor. En este caso es vital. Pocos años, mucho esfuerzo en la gran mayoría de los casos, y no tantos ingresos.

Además hay que contar con la movilidad geográfica. Muchos de los deportistas profesionales desarrollan su actividad laboral en diferentes países, que a su vez tienen diferentes regímenes fiscales. Tributan de forma diferente. Por eso es tan importante un buen asesoramiento, fiscal en este caso.

Las asesorías que trabajan con los deportistas profesionales prestan sus servicios de gestión en numerosas áreas, tales como:

– Contabilidad

– Pago de facturas

– Necesidades bancarias

– Presupuestos

– Evaluación de necesidades

– Recomendaciones sobre la inversión

– Elaboración de precontratos, contratos, traspasos, cesiones, rescisiones

– Sanciones fiscales, laborables y contables

– Asesoramiento fiscal

– Asesoramiento y subvenciones

El asesoramiento a un deportista profesional tiene implícito otro riesgo muy importante: dependiendo de la materia gris que tenga el sujeto, puede dilapidar sus ingresos en menos tiempo de lo que dura su vida laboral. Así que es mucho mejor contar con buenos profesionales para evitar un disgusto.

Las decisiones financieras correctas deben tomarse desde un principio, pensando en el largo plazo. Para recoger, primero hay que sembrar. Y más vale prevenir que curar.

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