Obligaciones fiscales Esports

Las obligaciones fiscales del gamer profesional

Seguramente puede que usted esté cansado de ver a alguno de sus hijos jugando al videojuego FIFA, sintiéndose como Messi desde la consola o el ordenador de su casa. Qué de horas perdidas delante de una pantalla, pensará. Probablemente hasta se haya planteado llevarlo a un psicólogo… Pues déjeme que le diga que su hijo no pierde el tiempo. Sin saberlo, puede que esté delante de un gamer profesional. ¿Y qué es ésto?

La era online ha creado un nuevo perfil de deportista profesional y un incipiente negocio. Los llamados deportes electrónicos, esports, generan ya importantes sumas de dinero en el mundo. Y lo más increíble es que la gran mayoría de ellos se ejercen desde un ordenador doméstico.

Esto que puede parecer disparatado generó casi 600 millones de euros en 2017 y se estima que para dentro de menos de dos años (2020) doble esta cantidad.

Ganar dinero jugando. Es así de simple. Y da igual la edad que tengas. En este negocio hay muchas partes interesadas. Están las empresas de videojuegos, las casas de apuestas, las marcas, la publicidad y los grandes protagonistas: los gamers. Su actividad y sus horas delante de una pantalla han pasado de ser una actividad de ocio o entretenimiento, a que muchos de ellos se empiecen a ganar la vida con ello.

El mundo de los videojuegos está en auge. Cada año han ido aumentando el número de empresas que diseñan programas de ordenador que pueden simular con gran realismo un partido de fútbol oficial. El Messi que todos vemos en la televisión o en los estadios de fútbol tiene un clon en los deportes online, con un parecido físico asombroso.

Ahora los partidos de fútbol o cualquier otro deporte profesional se pueden ver no sólo en las pantallas de televisión, sino desde cualquier otro dispositivo electrónico (móvil, tablet, portátil…). La diferencia es que el usuario pasa a la acción y quiere ser protagonista dentro del juego. Se apuesta dinero y se gana jugando.

Además el ‘jugador electrónico’ no sólo juega de forma individual, sino que participa en torneos y campeonatos, lo que supone un estímulo añadido para ganar dinero y vencer a otros gamers.

Hasta aquí la parte más divertida de esta nueva actividad deportiva. Sin embargo, allí donde hay dinero, suele haber intereses económicos. En este sentido, los gamers se encuentran con un conflicto. Y es que si son o quieren ser considerados como deportistas de élite también tienen unas obligaciones. Si ganas dinero con la actividad, debes declarar esas ganancias. Los temidos impuestos.

¿Cómo son los ingresos de un gamer y cómo los tributan? Aquí existe un gran vacío legal al tratarse de un negocio novedoso. La mayor parte de los jugadores de esports obtienen rentas dentro de equipos, asociaciones o federaciones deportivas. Cuentan con patrocinios, derechos de imagen, ingresos por publicidad… Todo igual que un deportista profesional, pero en versión electrónica y cómodamente sentado frente a una pantalla.

En España, la ley está tratando a los gamers de igual forma que a sus homólogos analógicos, a la hora de pagar sus impuestos.

Sin embargo, existen muchas dudas o cuestiones por resolver. Y es que la forma en la que ejerce su actividad un jugador electrónico dista mucho de la de un deportista profesional tradicional.

Pongamos un ejemplo para que se entienda mejor: David es un gamer de 19 años que está de Erasmus en Berlín, Alemania. Desde allí juega y gana en los esports. Entrena en una gaming house dos días por semana, cuatro horas al día. Sus padres viven en España. Ha ganado 30.000 euros participando como gamer en un torneo celebrado en Tokio. ¿Dónde debería tributar David esas ganancias?

La respuesta no es sencilla. Sobre todo porque a día de hoy los gamers no son considerados deportistas profesionales a nivel de legal. Es, de momento, una aspiración.

Por ello, las partes implicadas en los esports trabajan concienzudamente para conseguir una regulación acorde a esta incipiente actividad económica. Y los actores en este negocio van en aumento.

Las marcas, las agencias de publicidad, los patrocinadores, profesionales de diversos sectores y los gamers buscan simplificar su actividad tributaria y, sobre todo, seguridad jurídica.

En la actualidad, el sector de los esports es vulnerable ya que no existe un marco específico para ellos, Sin embargo, el hecho de que se haya convertido en una actividad económica que puede ver doblada su cifra de negocio en menos de dos años, hace que presionen cada vez más.

Vivimos en una era de cambios. Las nuevas tecnologías, Internet, lo digital están generando nuevas formas de generar dinero en el mercado. El caso de los deportes electrónicos es el mejor ejemplo. Sin embargo, como ya hemos visto, al tratarse de una novedad existen muchas dudas por resolver.

Y en este sentido, siempre recomendamos ponerse en manos de expertos profesionales que nos puedan asesorar desde un punto de vista legal, financiero y en el caso que nos ocupa, fiscal. Ellos son los que conocen las leyes de cada país y cómo se ajustan en función de la actividad.

Lo que es indudable es que ha nacido un perfil, el del gamer, un sector y un negocio, el de los esports, que necesitan de un marco regulador urgente. Y evitar así que se produzca una evasión de gamers a otros países que busquen una fiscalidad más ventajosa. Algo que vemos que ocurre con frecuencia en el mundo del deportista profesional y de élite.

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