El contrato del deportista profesional | ETL Sport asesoría y gestión

El contrato del deportista profesional | ETL Sport asesoría y gestión

Ya sea futbolista, tenista, jugador de baloncesto, balonmano o de golf… El contrato del deportista profesional es aquel documento que figura por escrito y que le vincula con un club o asociación deportiva, a cambio de una retribución económica por la realización de una actividad deportiva.

Ésta sería una definición general, que tendría sus particularidades dependiendo del deportista, de la disciplina deportiva y de la entidad.

Eso sí, todos tienen su contrato y es vinculante. Es decir, obliga. Su firma conlleva una serie de derechos y obligaciones por ambas partes.

Para empezar el contrato del deportista profesional se formaliza por escrito y por triplicado. Un ejemplar para contratante y contratado, y el tercero que se registra en la Oficina Pública de Empleo. Porque el deportista profesional es un trabajador más, no hay que olvidarlo.

Precisamente de la citada Oficina Pública de Empleo  es de donde las asociaciones sindicales y deportivas a las que pertenezcan jugador y/o club podrán recabar las certificaciones que correspondan  a la documentación presentada.

¿Y cuánto dura ese contrato? Por norma general, ese documento escrito del deportista profesional tiene un periodo de prueba -nunca superior a tres meses- y que se regirá por lo dispuesto en el Estatuto de los Trabajadores.

Después aparecen lo que se llaman cláusulas en las relaciones laborales especiales de un deportista profesional, con quien le contrate. El vínculo tendrá una duración de tiempo determinada. Si bien puede producirse la contratación por la realización de un número de actuaciones deportivas que justifique una cuantía fijada. Es lo más parecido a un contrato por obra y servicio tradicional.

Estos contratos pueden prorrogarse una vez concluido el pacto original y a través de acuerdos para una duración concreta. Únicamente si así lo establece el convenio colectivo, podrán incluirse en los contratos individuales dichas prórrogas.

El contrato laboral del deportista profesional establece el derecho laboral de un jugador a realizar una determinada práctica deportiva. Y el club o entidad deportiva que lo contrate le pagará una retribución económica por sus servicios. Dicho pago tendrá la consideración legal de salario y será pactada en convenio colectivo o en un contrato individual. Dentro de esta retribución quedan excluidas aquellas cantidades que no tengan carácter salarial de acuerdo a la legislación vigente.

Dicho acuerdo laboral se ajusta en función de un horario de trabajo y de un descanso, o vacaciones del deportista.

La jornada laboral de un determinado jugador incluirá la prestación de sus servicios ante el club, asociación u organización deportiva que lo haya contratado. Se traduce en entrenamientos o preparación física para la realización de su actividad. Por ejemplo en el caso de un futbolista profesional son las horas de entrenamiento durante la semana y los partidos que juegue el club que le haya contratado. En este caso, no se incluirá los tiempos empleados en concentraciones previas al desarrollo de determinados acontecimientos deportivos (mundiales, olimpiadas, torneos…), ni los empleados en los desplazamientos hasta el lugar de celebración de esos eventos. Con la salvedad de que esos tiempos queden regulados en una negociación colectiva.

Todo ello lo fija el convenio colectivo o el contrato individual que haya suscrito el deportista profesional con la parte contratante.

Hemos hablado de diferentes aspectos que hacen relación al contrato laboral del deportista profesional, que puede estar sujeto a cesiones temporales. Esto lo vemos mucho en el caso de futbolistas que pertenecen a la disciplina de un club, pero que apenas juegan en el mismo. Se decide entonces hacer una cesión a otra entidad, donde podrá tener minutos ante el público.

Por supuesto dicho traspaso temporal debe contar con el sí del deportista profesional y en el acuerdo de cesión estará reflejado de forma expresa la duración del mismo, que no podrá ser superior al contrato establecido con el club de origen. Y será éste quien se haga cargo de las obligaciones de su jugador con la Seguridad Social.

Si dicha cesión se realizara mediante contraprestación económica, el deportista profesional tendrá derecho a percibir la cantidad acordada en su contrato, que nunca podrá ser inferior al 15 por ciento bruto del montante de su cesión.

La extinción del contrato del deportista profesional

Pero como en la vida, siempre hay un principio y un final en todo, y el deportista profesional no es ajeno a esta máxima. Los contratos laborales también se rompen. Las causas pueden ser diversas, pero lo importante son las consecuencias que derivan de la ruptura de la relación laboral. Enumeramos algunas de ellas:

  • Puede haber un acuerdo mútuo por las partes que acordarán unas condiciones económicas en la conclusión del contrato. Si no se llegara a un consenso, el deportista profesional cobrará una cantidad por indemnización no inferior al 15 por ciento bruto de la cantidad estipulada.
  • Por finalización del tiempo pactado.
  • Por el cumplimiento total del contrato.
  • Por liquidación o disolución de la entidad deportiva por acuerdo de la Asamblea General de Socios. En este caso, rige el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores.
  • Por crisis económica del club u organización, o por otras razones que impidan al deportista profesional ejecutar su actividad.
  • Por voluntad del deportista profesional.
  • Por despido del deportista profesional.
  • Por muerte o lesión que produzca en el jugador una invalidez permanente total o absoluta, o una gran invalidez.

Efectos de una extinción del contrato del deportista profesional

¿Y cuáles son los efectos de una extinción del contrato del deportista profesional? Es quizás ésta la parte más árdua de todo el proceso en donde se rompe el acuerdo entre la parte contratante y contratada. Por eso, siempre aconsejamos que el deportista profesional cuente con un buen equipo de asesores para, en este caso, resolver de la forma más conveniente para él la extinción del contrato.

El derecho deportivo funciona de forma diferente al derecho laboral común. Existen una serie de peculiaridades que rodean a la relación del deportista profesional con el club o entidad que le contrata, a la hora de la extinción del contrato. Un vínculo que viene marcado por la temporalidad, debido a la corta vida laboral del deportista.

Entre estas condiciones especiales, si el deportista profesional es despedido de forma procedente, éste no sólo debe abandonar la disciplina deportiva de la entidad sin indemnización, sino que el club le puede reclamar dinero por los perjuicios económicos ocasionados.

Y en el caso de despido disciplinario improcedente, la indemnización a la que tiene derecho el jugador no se encuentra tasada legalmente en el ordenamiento jurídico, y ésta obedece a una serie de variables.

En un despido improcedente sin readmisión, el deportista profesional recibirá una indemnización que, si no hay acuerdo, se fijará judicialmente.

Todo ello queda regulado en el artículo 13 y ss del Real Decreto 1006/85, que es la norma ejecutiva en la que se recogen los supuestos en los que se puede extinguir el contrato del deportista profesional.

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